BOLETINES-EL-VALOR-DE-UNA-VIDA

La Virgen nos enseña el valor inmenso de una sola vida humana. Porque es siempre Virgen y siempre Madre. Madre del Verbo de Dios, Asiento de la Sabiduría divina. Y por ser la más madre de todas las madres, sabe que un hijo, entre trillones, permanece siempre único y vale tanto como todos los demás juntos. Como solía decir André Frossard, «Dios sólo sabe contar hasta uno». Y esa sabiduría divina la posee como nadie la Madre de Dios, porque en cada hijo ve el Rostro de su Unigénito y Primogénito y tiene siempre presente su parto singular, más que en Belén, en el Calvario.

¡Lo que vale una persona humana! ¡Lo que vale traer al mundo una persona más o una persona menos! ¡Lo que vale cuidarla hasta el último aliento de su vida en la tierra! ¡Muchísimo!. Dios hubiera creado el universo por una sola. Dios se hubiera hecho hombre por una sola. El Hijo de Dios hecho hombre ha derramado por cada una –por tanto, «por cada una, sola»- toda su Sangre, Sangre que procede entera de María Santísima. Ella bien lo sabe.

¡Felicidades, Madre de Dios!¡Felicidades, Madre Nuestra! En esta época de pensamiento débil y, en consecuencia, de voluntades débiles y de vínculos débiles, de vidas leves, descafeinadas, que no sacian, que no valen la pena; ayúdanos a vivir un pensamiento profundo, una voluntad fuerte, unos vínculos inquebrantables, una vida intensa, plena, eterna!: tu vida, la de Cristo en el Espíritu hacia el Padre.

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